Salir del hogar para buscar a personas queridas
Salir del hogar para buscar
a personas queridas
No hay
señales de una guerra, no hay personas muertas ni edificios destruidos, no se
ven animales. Solo hay un silencio profundo que da escalofríos... es tan grande
el silencio que se escuchan los sonidos que nunca antes se notaban.
Desfilan los ruidos de la naturaleza muerta, que pueblan el silencio que provoca la ausencia del hombre en una ciudad o pueblo.
El viento, el agua, una rama de un árbol, algo que se precipita hacia el suelo, el andar de un motor a lo lejos, el caminar... pero casi ningún sonido de un ser vivo, no hay voces, música, canto de aves, sonidos de autos, nada.
A cada paso que se da se sorprende más. Pero en un momento un sonido extraño se deja notar. Emerge el presentimiento de que se es observado. Continúa el rumbo, lentamente, hasta que cada vez es más evidente que algo ocurrirá en unos pocos segundos.
Desfilan los ruidos de la naturaleza muerta, que pueblan el silencio que provoca la ausencia del hombre en una ciudad o pueblo.
El viento, el agua, una rama de un árbol, algo que se precipita hacia el suelo, el andar de un motor a lo lejos, el caminar... pero casi ningún sonido de un ser vivo, no hay voces, música, canto de aves, sonidos de autos, nada.
A cada paso que se da se sorprende más. Pero en un momento un sonido extraño se deja notar. Emerge el presentimiento de que se es observado. Continúa el rumbo, lentamente, hasta que cada vez es más evidente que algo ocurrirá en unos pocos segundos.
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